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JUEVES DE LA ETERNIDAD



JUEVES DE LA ETERNIDAD

A nuestras caminatas de amor.(Año 1981)

Desde el fin del mundo vengo
con la estrella que me guía,
a entregarte esta poesía
que gracias a ti aquí tengo.
Sin alcurnia ni abolengo
humildes letras te anegan,
mis manos tu ser navegan
caricias de tiempos breves…
¡por fin ha llegado el jueves!
y mis alas se despliegan.

¡Cuán hermoso es abrazarte
aunque sólo sea un momento!
Me haces flotar como el viento,
mi tesoro es encontrarte.
Porque sos una obra de arte,
posees todo el encanto,
y elevo al cielo este canto
para decirte, amor: ¡gracias!
Estar contigo me sacia,
ni te lo imaginas, ¡cuánto!

Cuando mi cuerpo te roza
contorneando tus relieves,
siento que cada día jueves
la vida es maravillosa.
Mi caminar se alboroza
y mis piernas van veloces
a disfrutar de los goces
de tu compañía eterna,
porque sos hermosa y tierna
y haces que mi alma rebose.

Cada jueves que te encuentro
en mis promesas me afinco,
y corro en las calles, brinco,
porque te llevo en mi adentro.
Sos fuego, sol, calor, centro,
pues felicidad promueves,
derrites todas mis nieves
entibiándome los días,
renovándome energías…
¡Gracias a Dios, hoy es jueves!


Rubén Sada. 12/05/2016

EN NUESTRO BULEVAR




EN NUESTRO BULEVAR


Sé que han puesto rosas para ti 
en el bulevar. 
Siento los jazmines perfumar 
en el bulevar. 
Rayitos de sol florecerán 
en el bulevar… 

Todos nos esperan en nuestro bulevar. 

Unos pajarillos beberán 
líquido cristal. 
Bellas mariposas volarán 
y se posarán 
sobre ti, mi hermosa flor 
de este bulevar… 

Todos nos esperan en nuestro bulevar. 

Con dulces miradas nos amaremos, 
unidas nuestras manos pasearemos, 
en nuestro banco te quiero besar… 
La vida nos espera en nuestro bulevar. 

 Rubén Sada - 03-10-1981

EQUIPO DE GUARDAVIDAS (Poema en décimas, dedicado a Luis Rosarno)


EQUIPO DE GUARDAVIDAS
 
A Luis Rosarno


“Vocación que guarda vidas”,
mi definición se explaya:
Toda playa que sea playa
necesita un guardavidas.
Ante una arena embebida
de vientos y fresco mar,
es “sol” que ha de fulgurar,
firme allí tu centinela
marcha, corre, nada, vuela,
alerta para salvar.

Él es médico, doctor,
es erudito enfermero,
es hospital, es bombero,
asistente y celador.
Un experto nadador
más rápido que la luz,
veloz como el avestruz
y en el agua es un delfín,
es tu ángel, querubín,
tu particular Jesús.

Vista de águila, vigila
cada uno de tus pasos,
su ambulancia son los brazos,
y hasta su pulmón te alquila.
Su intrepidez no vacila
ante el líquido que enfrenta,
con bravura que alimenta
su aptitud de ir al rescate,
y ni aún si el mar lo embate
se acobarda ni amedrenta.

En pacíficas jornadas,
si nadie pide “socorro”,
los goles de unos cachorros
entretienen su mirada.
Ninfas bellas y curvadas,
rubias, castañas, morenas,
estampan en las arenas
las pisadas de mujer,
sus risas llegan a ser
cantos de hermosas sirenas.

Con el sol tiene amistad,
entre ellos dos se respetan,
y las aguas que los retan
refuerzan su afinidad.
La costa es la propiedad
en la que su afecto flota,
como vuelo de gaviota
al horizonte y su tedio,
él está allí en el medio:
¡ningún viento lo alborota!

Bandera azul es mar bueno,
negra-amarilla dudoso,
negra-roja es peligroso,
roja es prohibido pleno.
Si hay relámpagos o truenos,
negra y rayo es retirarse
sin protestar ni quejarse,
blanca es un niño extraviado,
banderín que él ha izado
debe siempre respetarse.

Conductor de prevenciones,
te doy “gracias” porque existes,
pues con tu coraje asistes
al peligro en que te expones.
Cantor de bellas canciones,
vocación de quien nos cuida,
su vicio es guardar la vida,
servicio de “guardaalmas”,
aquí te estrecho mi palma:
¡EQUIPO DE GUARDAVIDAS!

Rubén Sada. 04-05-2016


ENCOMIENDA DE BESOS (Soneto de amor)


ENCOMIENDA DE BESOS


Tengo un paquete de besos que enviarte,
tú dime a qué dirección te los remito,
si a tu boca o a tu rostro, tan bonito,
mas no me prives de esos besos darte.

Dime, cariño, adónde o a qué parte
debo enviarte mi amor en paquetito,
pues es tu nombre que allí figura escrito
y eres tú destinataria de mi arte.

Que nada exista que tu amor suspenda,
acéptame este envío como ofrenda,
recíbela con ganas y atención.

Estate atenta al llegar de mi encomienda,
que es muy sincera, espero te sorprenda,
pues te la envío directo al corazón.

Rubén Sada. 26-04-2016

QUISIERON ACOBARDARME


QUISIERON ACOBARDARME

"Estamos prisioneros, carcelero. Yo, de estos torpes barrotes; tú, del miedo". 
(Armando Tejada Gómez)

Quisieron acobardarme
“como a un pájaro sin luz”
pero yo cargué mi cruz:
¡no pudieron doblegarme!
Aún a costa de encerrarme
en la oscuridad total,
pude librarme del mal
y así conservé mi vida,
no es cobardía la huida
si va a demorar el final.

De “antipatria” me acusaron
los que hoy, desde su tumba,
con olvidos que retumban
mi fe y conciencia impugnaron.
En vano me encarcelaron
cual vana broma macabra,
una oveja entre las cabras
estaba libre, aunque presa,
y era mi munición gruesa
¡el poder de la palabra!

Muchas veces caminaba
con un fusil en la sien,
pensando “en un santiamén
mi cerviz será agujereada”.
Mas, yo siempre procuraba
salvaguardarme la vida,
y en ascenso o en caída
fui leal a mis principios
esquivando rocas, ripios,
hasta encontrar la salida.

Todo mal momento pasa,
todo temporal termina,
lo que el inicuo maquina
puede triunfar o fracasa.
Pero porque mi coraza
es de alma de acero y hombre,
porque tiene amor su nombre
y es de justicia su temple,
no hay nada que la destemple:
¡y haré que mi fuerza asombre!

Enfrentaré adversidad
aunque esta misma me arrastre,
volteando pesado lastre
cual David contra Goliat.
Esgrimiré la verdad
aunque el inicuo me ahorque,
no temo a la muerte porque
la enfrenté en impavidez,
le temo a la estupidez,
que es el más pesado torque.

Muchas historias poseo
en el núcleo de mi alma,
mil poesías en mi palma
reafirman lo que yo creo.
Mi haber, después de un arqueo,
cuando reviso mi archivo,
da un balance positivo,
no hay temor en mi ADN,
mi paso no se detiene
mientras siga estando vivo.

Por eso, yo de “cobarde”
todavía no tengo título,
falta el último capítulo
antes del fin de mi tarde.
No quisiera hacer alarde
mas no me doy por vencido,
mi bote no ha sido hundido
ni paré de navegar…
no pararé de remar
aún con callos o aturdido.

Quisieron acobardarme
y aquí estoy, contando el cuento,
los malvados en su intento
ya no pueden obligarme.
Es momento de afirmarme
aferrándome a la vida,
con buen orden y medida
protegiendo mi salud,
seguro tendré un alud
de bondad inmerecida.

Rubén Sada. 26/04/2016 

EL LUGAR DE RESIDENCIA DE DON AMOR (Emulando a Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita)

Rubén Sada y Arjona Delia en el Monumento a Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita,
en el Acueducto de Segovia, España, el 25/06/2014

EL LUGAR DE RESIDENCIA DE 

DON AMOR

(Poema emulando a Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita)
 

Paseábase Don Amor por los campos castellanos
y todos se le acercaban para besarle la mano.
Un lugar donde vivir buscaba él mismo en el llano
en medio de tanto barro habitado por humanos.

Le ofrecieron hospedaje todos los hombres honrados:
ricos, pobres, esclavos, nobles, sabios e iletrados…
“Nosotros te ofreceremos lugares bien preparados
si vienes a nuestra mesa como nuestro convidado”.

—Don Amor, sé nuestro huésped…—dijeron, caballerescos.
—Alégranos nuestros días, nuestro vivir canallesco.
Te daremos la atención de monarca y caballero,
con tal que hallemos vivir muchos días placenteros.

—Señor de los amoríos…—los ancianos lo han llamado…
—Siéntete digno de estar, por favor, a nuestro lado,
ya que en toda la existencia no nos has acompañado,
sea el tiempo que nos queda, ocasión de haber amado.

—Vente presto con nosotros…—le gritaron unos niños,
—porque somos el futuro, nos hace falta cariño.
Protégenos de los males, del hambre y del exterminio,
que el frío, guerra o peligro no halle en nosotros dominio.

Como si fuese el cantar de aves desde unas ramas…
—Acude a nosotras, ¡ven!—invitáronle unas damas.
—Alivia nuestros pesares, soluciona nuestros dramas,
ya no hemos de vivir solas y sin nadie que nos ama.

Don Amor, peregrinando, pasó frente a unos cantores,
y a coro lo festejaron, entonándole loores.
—Ven con nosotros— dijeron… —danos letras con amores,
inspíranos bellos cantos, seremos tus seguidores.

Al pasar por Quilmes Oeste, entre pimpollos que nacen,
Don Amor vio a una pareja cuyos corazones placen,
les ofreció un buen futuro impulsando a que se abracen,
y se instaló entre los dos, hizo que se enamorasen.

El joven vivía soñando, sin saber en qué momento
llegaría Don Amor con la princesa de un cuento.
Sintió besos en su piel y se puso muy contento,
y bailaba por las calles con loco enamoramiento.

Soñando estaba la joven, la más hermosa doncella,
que algún día un caballero la descubriera tan bella,
suplicando día y noche al cielo y su buena estrella
que el esperado momento los ponga en la misma huella.

Y DON AMOR RESIDIÓ EN ELLOS.


Rubén Sada. 13 / 06 / 1981.

COMO UNA FLOR


COMO UNA FLOR

Como una flor, florece mi soneto
y evapora perfumes de poesía,
con versos que humedecen la sequía
y hacen azul-celeste el cielo preto.

Estos catorce pétalos completo
con colores que adornan la grafía,
con métricas y rimas de armonía
y florecieron ya los dos cuartetos.

La vista más hermosa de mi vida
es la flor de tu amor, que siempre tuve,
flotando enamorado en una nube.

Y mi alma estará siempre agradecida
pues sos vos mi poesía más hermosa:
¡Ya que vos sos más bella que una rosa!

Rubén Sada.

ECLIPSE (Soneto de amor)



ECLIPSE

Vos sos la luna en mi noche con estrella,
yo soy el sol, que ilumina tu camino,
y en calmo eclipse se alineó el destino
para juntos transitar la misma huella.

Desde esa fiesta, en que una flor tan bella
puse en tus manos y Dios allí intervino,
desde ese día un sentimiento genuino
me aseguró que tú eras mi doncella.

Y ahora estoy en ti, de noche y día,
tu estás en mí, en mi alma y poesía,
orbitando mi mente en una elipse.

Transitamos, mi amor, la misma vía,
uniendo el corazón en armonía,
fusionando nuestra alma en este eclipse.


Rubén Sada. 22-04-2016 

EL HOMBRE EMBARAZADO (Contrapunto en décimas, entre Edgardo Laluz y Rubén Sada)

EL HOMBRE EMBARAZADO


(Contrapunto en décimas, entre Edgardo Laluz y Rubén Sada)


—(Edgardo Laluz)—
¡Qué bonitos se los ve!
Ella con mangas de tul,
y Rubén Sada de azul
en el retrato observé.
Mas, si puede explíqueme,
mi pregunta se abalanza,
no lo tome como chanza
pues no salgo de mi asombro…
¿por qué la toma de hombro
y ella le ataja la panza?

—(Rubén Sada)—
Si la foto no me miente,
querido amigo Laluz,
haré fuerza en mi testuz
pidiendo que me lo cuente.
Es mi brazo en su hombro el puente
de unión que hemos profesado,
y al asunto cuestionado
le respondo con soltura
ella “ataja mi figura”:
¡la de un hombre embarazado!

—(Edgardo Laluz)—
Buen amigo Rubén Sada
y querido contendor,
lo sabía paridor
de la copla improvisada.
Su figura embarazada
me recuerda en el camino
y en el verso lo imagino,
aunque a usted le suene extraño,
a un personaje de antaño:
¡el famoso filipino!

—(Rubén Sada)—
El “famoso” al que reseña,
el célebre filipino,
ninguno sabe un pepino
donde está: ¡no dejó seña!
Lo abandonó la cigüeña,
su laurel nunca fue brioso:
(fama fugaz, un tramposo).
Lo mío es bien comprobable
y es asunto impepinable: (*)
¡Yo sigo siendo famoso!

—(Edgardo Laluz)—
¡Su fama es tan macanuda!
A’ más su vocabulario
engorda mi abecedario
y a desasnarme me ayuda.
De usted no me queda duda,
pero sabiendo el camino
le juro no me imagino
y a ese misterio me anudo,
¿quién fue el gaucho corajudo
que embarazó al filipino?

—(Rubén Sada)—
No hay fotos del susodicho
ni nada que arroje lumbre,
pero yo, desde la cumbre,
le aseguro que era un bicho.
Tal vez lo picó un gualicho,
mucho asado y poca danza,
tetrabrick de nula crianza,
colado en todo festín,
fue el paisano Tallarín
que le infló tanto la panza.

—(Edgardo Laluz)—
¡Le digo que usted me ayuda!
A mi mente pone luz,
se despeja mi testuz
y se disipa mi duda.
En esa tarea ruda
que le señaló el destino,
me dice que el filipino
la panza que había mostrado
¡no es panza de embarazado!
Es una panza de vino.

—(Rubén Sada)—
Pero ahora está dietético
mi vientre, por los aumentos
de los precios de alimentos,
aumentos que no son éticos.
Ya tengo un estado atlético,
de atleta es mi jerarquía,
insisto, sin ironía,
la silueta no me importa,
la salud que me conforta
es el canto y la poesía.
de la poesía encantada,
mas, si canta Rubén Sada
soy su fiel admirador.
Le propongo algo mejor,
Si es que lo permite Dios,
formar un dúo y en pos
de la silueta del hombre,
y ya le propongo el nombre:
puede ser “Dúo Gor/Dos”.

—(Rubén Sada)—
¡Qué idea fenomenal
que se le ha ocurrido, Edgardo!
Juntar un cantor y un bardo,
en actuación especial.
El canto es universal,
y en poesía soy su hermano,
usted con guitarra en mano
tocará lo que disponga:
¡mientras se oye una milonga
yo cantaré en italiano!

—(Rubén Sada)—
Y el dúo aquí se despide,
entre el público que aplaude…

—(Edgardo Laluz)—
En el canto no habrá fraude,
pues la música lo impide.

—(Rubén Sada)—
Si usted quiere y lo decide,
Lezama espera su entrada…

—(Edgardo Laluz)—
Se despiden de pasada
y Quilmes llega hecho cruz,

—(Rubén Sada)—
cantó aquí Edgardo Laluz
a dúo con Rubén Sada.

____________________________
Muchas gracias, compañero poeta 
Edgardo Laluz, por iniciar estos versos. Lo seguiré porque usted es La Luz de mi camino en la décima.
____________________________

* Impepinable:
1. adj. coloq. Cierto, seguro, que no admite discusión. (Real Academia Española y Macri.)

EL SECRETO (Un cuento de terror, de Rubén Sada)

EL SECRETO (Cuento de terror)

Los personajes y situaciones de este cuento, son ficticios y mera imaginación del autor. Cualquier semejanza con algún suceso real, si la hubiera, es sólo una coincidencia.

—¡Él está vivo! ¡Él está encerrado! ¡Tiene que estar vivo! ¡Sáquenlo de allí!- aseguraba con gritos desgarradores el hombre, mientras se autoflagelaba, golpeando su cabeza contra las acolchadas paredes de una habitación hermética, en el neuropsiquiátrico santacruceño donde estaba detenido desde hacía cinco años. Estaba allí inmovilizado con un chaleco de fuerza y abundantemente medicado con drogas psiquiátricas tan fuertes que tenían el propósito de quemar poco a poco sus recuerdos.
 Él era Néstor Quiroga, guardia de seguridad presidencial, militar de la Gendarmería Nacional. Como “custodio”, tenía a su cargo la vigilancia estricta de una de las mansiones que su homónimo “patrón” -como lo llamaba- poseía entre las trescientas veinticinco mil hectáreas que había comprado en la época de bonanza de su gestión presidencial.
 La fastuosa propiedad era la “favorita” del potentado, porque algunos fines de semana era segura su escapada secreta a esta casa, acompañado de su secretaria y algunas valijas. La asistente y amante, al mismo tiempo era hermana del custodio del lugar. El exmandatario había pedido al único testigo de estas escapadas de pasión furtiva, que guardara el más riguroso secreto de los hechos, ya que si la primera dama se enteraba, el custodio y su hermana correrían riesgo de muerte. Así lo declaró éste ante el médico psiquiatra que firmó su inmediata internación en la habitación blanca del “Instituto Mind” de Salud Mental de Río Gallegos.
 La declaración del custodio fue archivada y caratulada como “secreto de Estado”, no obstante, en parte revelaba que él siempre quiso saber cuál era “el secreto” que el presidente escondía en aquella mansión. Sus ventanas permanecían siempre cerradas, lo que hacía más intrigante y comprometedor el interior de la casa y mucho más desafiante y riesgoso el conocerlo.
 La casa que escondía “el secreto” estaba ubicada en un punto desconocido del mapa, al que sólo se accedía por un largo camino de tierra, punto y línea imperceptibles en la extensa meseta patagónica. Allí, cubierta por una frondosa arboleda que impedía el acceso de cualquier intruso, por no verse siquiera desde el aire, estaba la propiedad que había pertenecido hacía más de un siglo a un colono inglés, a quien unos pobladores, criadores de ovejas, habían encontrado muerto en soledad, encerrado en ella. Muchos decían que en la morada habitaba su “fantasma”, mito que el custodio nunca creyó. No obstante, el deseo de ver qué había allí dentro, se iba transformando en “obsesión” para él.
 Luego de las visitas furtivas del patrón con su secretaria, su codicioso dueño trababa las ventanas por dentro con un hermetismo tal, que la tenebrosidad se apoderaba de las paredes. Pero al custodio esto no le tenía que importar, porque su trabajo era impedir que alguien se acercara siquiera a la casa. Mejor dicho, no le importó hasta que un día el patrón se olvidó de cerrar una de las ventanas y se marchó hasta el siguiente fin de semana, en que como todos, volvería cargado de valijas cuyo contenido vaciaba en la casa.
 El custodio, obsesionado por ver qué escondía el interior de la mansión, aprovechó este olvido y se subió a uno de los pedestales que hacía de cimiento de la centenaria construcción. Por allí subió, abrazado a las rocas y trepando de costado, hasta que llegó al alféizar y con el fuerte impulso de sus brazos llegó a presenciar a través del vidrio de esa ventana, lo que siempre había sospechado: la mansión escondía “una bóveda secreta”, celosamente asegurada por una gran puerta circular de acero macizo, similar a las que tienen las entidades bancarias más seguras. Una manivela redonda y una gran botonera electrónica en su frente, advertían al intruso que sería imposible abrirla, a menos que… alguien supiera la combinación, y el único que la sabía, supuestamente, era “el patrón”. Pero ahora él, el custodio, era el único que sabía el secreto de la existencia de esta bóveda. Aunque, mejor dicho, también lo sabía la primera dama, esposa “legal” de su patrón.
 Acerca de ella, el custodio contó que el martes 26 de octubre de 2010, luego que su marido llegara a la secreta mansión y descargara el contenido de las valijas, como lo hacía habitualmente, la despechada mujer atravesó la garita de seguridad, manejando su auto a baja velocidad para no ser escuchada. Luego estacionó a unos treinta metros de la entrada y descendió con visible ofuscación, en la suposición de que iba a encontrar a su marido “infraganti” con la secretaria, pero esto no sucedió. No obstante y al rato de su entrada en la vivienda, comenzó a escuchar risas, las fuertes carcajadas de una enajenada mental y los gritos de ella diciendo:
 —Ahora sí tendrás para siempre lo que buscaste, dinero y mujeres, ja, ja, ja, ja. Beberás de tu propia medicina, corrupto avariento, ¿acaso pensabas que yo no podré acumular más plata que vos? ¿Para qué estudié de abogada? ¡Ahora tendrás para siempre lo que siempre codiciaste! Pero no te preocupes, te dejé adentro una botella de whisky y una foto de ella, así podrán amarse en la intimidad “por los siglos de los siglos”. Ah, me olvidaba: si al beberlo le sentís un gusto raro, bebételo todo igual, porque te ayudará a mitigar “tus horas finales”.¡Festejen, tortolitos! Jaaa, ja, ja, ja, ja.
 En el silencio de la inmensidad patagónica, el custodio pudo oír desde la garita de vigilancia a unos cien metros de la casa, esos gritos burlones, provenientes de la garganta despechada de la esposa del patrón. A continuación, ella, ocultando su odio detrás de unos anteojos oscuros, abandonó la mansión, cerrando la infranqueable puerta con llave.
 Luego de media hora sin saber qué hacer o a quién avisar, debido al riguroso secreto que lo ponía en peligro, el custodio fue relevado por su superior en el mando y llevado detenido para ser interrogado, a partir de lo cual se le “recetó” su internación en el Instituto de Salud Mental, debido a su testimonio. Al día siguiente, la televisión transmitía el Censo Nacional 2010 informando su desarrollo con toda normalidad, censo mediante el cual todas las casas de la república eran visitadas por censistas para obtener información sobre sus habitantes, mejor dicho, todas las casas menos una: la mansión que hasta el día de hoy sigue escondiendo el intrigante secreto de qué hay adentro de “la bóveda”. Al mismo tiempo, el país se consternaba por la desaparición física de su favorito presidente. Aunque nunca, hasta hoy, se haya visto su cadáver y el féretro en el que se lo veló era treinta centímetros más corto que la altura del óbito.
 —¡Él está vivo! ¡Él está encerrado! ¡Tiene que estar vivo! ¡Sáquenlo de allí!- aseguraba con gritos desgarradores el hombre, mientras se autoflagelaba, golpeando su cabeza contra las acolchadas paredes de la hermética habitación del neuropsiquiátrico santacruceño donde estaba detenido desde hacía cinco años. Cuando los médicos lo oyeron, entraron dos fornidos enfermeros, uno de los cuales portaba en su mano un trapo embebido con éter en cantidad suficiente como para dormir a un caballo, y el otro lo escoltaba portando una jeringa de unos treinta centímetros que translucía un líquido amarillento. El secreto de Estado, estaba a resguardo.

Autor: Rubén Sada.

 http://radiomitre.cienradios.com/miriam-quiroga-fui-la-amante-de-nestor-por-diez-anos-y-cristina-lo-sabia/
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