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LA OLLA SE DESTAPA


LA OLLA SE DESTAPA

(Soneto dodecasílabo)

Quien la olla destapa es un ser diferente,
denuncia al que mete "la mano en la lata".
Corruptos poderes, de callarlo tratan,
pues es el poder un sanguinario ente.

Quien la olla destapa es un héroe decente,
querella, relata, imputa y delata.
Lo atrapan, lo callan, lo atan, lo matan,
quien la olla destapa es un toro valiente.

Hay ollas podridas que explotan y estallan,
por sucios "negocios" de hedor maloliente,
que ardieron en décadas viles, canallas.

¡Que todo corrupto que al país devasta,
controlado sea, por honesta gente!
La patria argentina por fin dice: "¡Basta!".

© Rubén Sada. 25/02/2015

HAMPA LEGAL

Políticos argentinos 'VENDEPATRIA' entregando legalmente la soberanía territorial patagónica a la potencia imperialista China
Políticos argentinos 'VENDEPATRIAS' entregando legalmente 
la soberanía territorial patagónica a la potencia imperialista China

HAMPA LEGAL

Siendo el hampa legal, ¡cuánto prospera!
Su fachada de "honesto" es una trampa.
Su avance delictual en esta pampa
de sangre mancilló nuestra bandera.

La Ley del poderoso rico impera,
votada es en secreto por el hampa.
Engaños de política que entrampa...
¡Tornose la honradez una quimera!

¿Vendrán del primer mundo los castigos?
¿Por qué traer conflictos a Argentina?
¿Por qué tener millones de enemigos?

Me engañan con el verso de Malvinas
mientras le dan la Patagonia a China,
y el dinero es su patria y fiel amigo.

© Rubén Sada - 24/02/2015

La firma del tratado estratégico con China es una auténtica "traición a la patria" y los responsables políticos deberían ser demandados. Se le entregará a la potencia imperialista China una región patagónica para construir una base militar y misilística que pone a toda Sudamérica en el ojo de la Tercera Guerra Mundial, cumpliendo así una de las premisas del plan de la elite: globalizar. Mientras tanto, la inepta mujer prescindente que tenemos se llena la boca hablando de que las Malvinas son argentinas.

SILENCIO (Soneto, Marcha del silencio, 18 de febrero de 2015)


SILENCIO


Traición embadurnada de alquitrán
sesgó el buen derrotero de un notario.
Punzante fue la bala del sicario,
sangrienta, apuntando desde Irán.

¿Por qué tanto odio cruel demostrarán?
¿Habrá amor sin oscuro dios sectario?
¿Será la paz social el escenario
y honestos al poder gobernarán?

Silencio: melodía de tragedia.
Silencio, sin callar complicidad.
Silencio que denuncia impunidad,

verdad que se transforma en cruel comedia.
Silencio atronador, ¡cuánto la asedia!
El silencio que grita: ¡Libertad!

© Rubén Sada. 18/02/2015

Marcha del silencio - Homenaje al Dr. Nisman.


¡QUÉ LÁSTIMA! (de León Felipe)



Lectura del poema por Héctor Alterio: Excelente.

¡QUÉ LÁSTIMA! 

¡Qué lástima
que yo no pueda cantar a la usanza
de este tiempo lo mismo que los poetas que hoy cantan!
¡Qué lástima
que yo no pueda entonar con una voz engolada
esas brillantes romanzas
a las glorias de la patria!
¡Qué lástima 
que yo no tenga una patria!
Sé que la historia es la misma, la misma siempre, que pasa
desde una tierra a otra tierra, desde una raza
a otra raza,
como pasan
esas tormentas de estío desde esta a aquella comarca.
¡Qué lástima
que yo no tenga comarca,
patria chica, tierra provinciana!
Debí nacer en la entraña
de la estepa castellana
y fui a nacer en un pueblo del que no recuerdo nada;
pasé los días azules de mi infancia en Salamanca,
y mi juventud, una juventud sombría, en la Montaña.
Después... ya no he vuelto a echar el ancla,
y ninguna de estas tierras me levanta
ni me exalta
para poder cantar siempre en la misma tonada
al mismo río que pasa
rodando las mismas aguas,
al mismo cielo, al mismo campo y en la misma casa.
¡Qué lástima
que yo no tenga una casa!
Una casa solariega y blasonada,
una casa
en que guardara,
a más de otras cosas raras,
un sillón viejo de cuero, una mesa apolillada
y el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla.
¡Qué lástima
que yo no tenga un abuelo que ganara
una batalla,
retratado con una mano cruzada
en el pecho, y la otra en el puño de la espada!
Y, ¡qué lástima 
que yo no tenga siquiera una espada!
Porque..., ¿Qué voy a cantar si no tengo ni una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa
solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla,
ni un sillón viejo de cuero, ni una mesa, ni una espada?
¡Qué voy a cantar si soy un paria
que apenas tiene una capa!

Sin embargo...
en esta tierra de España
y en un pueblo de la Alcarria
hay una casa
en la que estoy de posada
y donde tengo, prestadas,
una mesa de pino y una silla de paja.
Un libro tengo también. Y todo mi ajuar se halla
en una sala
muy amplia
y muy blanca
que está en la parte más baja
y más fresca de la casa.
Tiene una luz muy clara
esta sala
tan amplia
y tan blanca...
Una luz muy clara
que entra por una ventana
que da a una calle muy ancha.
Y a la luz de esta ventana
vengo todas las mañanas.
Aquí me siento sobre mi silla de paja
y venzo las horas largas
leyendo en mi libro y viendo cómo pasa
la gente al través de la ventana.
Cosas de poca importancia
parecen un libro y el cristal de una ventana
en un pueblo de la Alcarria,
y, sin embargo, le basta
para sentir todo el ritmo de la vida a mi alma.
Que todo el ritmo del mundo por estos cristales pasa
cuando pasan
ese pastor que va detrás de las cabras
con una enorme cayada,
esa mujer agobiada
con una carga
de leña en la espalda,
esos mendigos que vienen arrastrando sus miserias, de Pastrana,
y esa niña que va a la escuela de tan mala gana.
¡Oh, esa niña! Hace un alto en mi ventana
siempre y se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
¡Qué gracia
tiene su cara
en el cristal aplastada
con la barbilla sumida y la naricilla chata!
Yo me río mucho mirándola
y la digo que es una niña muy guapa...
Ella entonces me llama
¡tonto! Y se marcha.
¡Pobre niña! Ya no pasa
por esta calle tan ancha
caminando hacia la escuela de muy mala gana,
ni se para en mi ventana,
ni se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
Que un día se puso mala,
muy mala,
y otro día doblaron por ella a muerto las campanas.

Y en una tarde muy clara,
por esta calle tan ancha,
al través de la ventana,
vi cómo se la llevaban
en una caja
muy blanca...
En una caja
muy blanca
que tenía un cristalito en la tapa.
Por aquel cristal se la veía la cara
lo mismo que cuando estaba
pegadita al cristal de mi ventana...
Al cristal de esta ventana
que ahora me recuerda siempre el cristalito de aquella caja
tan blanca.
Todo el ritmo de la vida pasa
por el cristal de mi ventana...
¡Y la muerte también pasa!

¡Qué lástima
que no pudiendo cantar otras hazañas,
porque no tengo una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa
solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla,
ni un sillón de viejo cuero, ni una mesa, ni una espada,
y soy un paria
que apenas tiene una capa...
venga, forzado, a cantar cosas de poca importancia!

León Felipe.
(León Felipe Camino; Tábara, ZAMORA, 1884 — Ciudad de México, 1968) Poeta español. Representante de los creadores exiliados tras la Guerra Civil, sus versos poseen un talante crítico y de lucha contra las injusticias sociales. Hijo de un notario, pasó su infancia en Sequeros (Salamanca) y en 1893 se trasladó con su familia a Santander. Tras estudiar en Madrid, ejerció de farmacéutico en varias ciudades al tiempo que trabajaba como actor para una compañía de teatro itinerante.
León Felipe
Estuvo encarcelado por deudas, administró los hospitales de Guinea, y en 1922 viajó a México, donde desempeñó labores de bibliotecario en Veracruz antes de ser agregado cultural de la embajada española y profesor de literatura en diversas universidades americanas. Al estallar la Guerra Civil española se encontraba en Panamá, desde donde regresó a España para apoyar la causa republicana. En 1938 se exilió definitivamente en México, donde falleció en 1968.

MI PETICIÓN


MI PETICIÓN

"Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio; a saber: [...] de peticionar a las autoridades" 
(Art. 14 de la Constitución Argentina. Año 1994)

Que dejen de robarnos en la cara
y dejen de llenarse los bolsillos.
Que sean más honestos, menos pillos,
y nunca más enriquecerse osaran.

Que sin impunidad juzgue la vara
y ya acusados, siéntense al banquillo.
Que no aprieten el déspota gatillo
ante pruebas con que alguien denunciara.

Que el poder no incinere a la justicia,
que no haya funcionarios deshonestos.
Que el dinero que obtienen por impuestos
sea útil al país, no a su codicia.

Que el odio avaro sea interrumpido...
Supongo que no es tanto lo que pido.

© Rubén Sada, 16/02/2015

REBELIÓN COLOSAL


REBELIÓN COLOSAL

 "La tiranía de las mayorías es peor que la de un sólo hombre" (Refrán popular)
"Cuando el impío gobierna, el pueblo gime".(Proverbios 29:2, [La Biblia])

Porque mi sangre es fuego y no de hielo
yo me rebelo, presto, contra el yugo
de quien me exprime diariamente el jugo,
quien esfuma mis sueños y mi anhelo.

Aunque mis dientes muerdan duro suelo
no acobardo por esto, ni me arrugo,
contra quien reina o contra sus verdugos
yo declaro que firme me rebelo.

Aunque mi cuerpo pasen a escalpelo
o a golpes tuerzan mi espina dorsal,
repatriaré una fuerza colosal

hasta el misérrimo átomo del pelo.
De inicuos no seré corresponsal...
¡Mi rebelión colosal aquí revelo!

© Rubén Sada. 15/02/2015

HOMICIDIO PREMATURO


HOMICIDIO PREMATURO
 

Prematuro fue el día de tu muerte,
absorbido en misterios de laburo
y un motivo escondido, prematuro,
transportó a la locura nuestra suerte.

Hasta el último instante fuiste fuerte,
tu verdad escondida fue el conjuro
que te condujo a un rumbo tan oscuro
del que el país, quizás jamás despierte.

El fundamentalismo del estado
con terror operó en la democracia.
Mafiosos de república-falacia

funcionales a robo y peculado.
Camporistas, soldados y matones,
prematuro homicidio en elecciones.

© Rubén Sada. 20/01/2015


JUEGO CRIMINAL


JUEGO CRIMINAL


Se envalentonan, sí, los que el certero
disparo le apropiaron al fiscal,
gritando el odio de un plan criminal
acumulan poder y más dinero.

Llora el cielo lluvioso de un enero
que inundó de injusticia el ideal,
con una acción violenta, cruel, bestial,
nos conducen por negro derrotero.

Sobre la Ley y el orden lanza esputo
una mafia sicaria de corruptos.
Nos quieren de rodillas, miedo y luto.

El jaque mate puede ser abrupto.
Mas el juego termina, y a una caja
van el rey y el peón. No habrá ventaja.

© Rubén Sada. 29/01/2015

EL OMBÚ COPOSO (Versiones de Higinio Cazón y Manuel Cientofante)


EL OMBÚ COPOSO


(Décimas del payador
Higinio Cazón)

Una tarde vi pasar
un hombre triste y lloroso,
bajo el ombú coposo
sentose allí a descansar.
Lo vi ponerse a llorar,
lo miré sobresaltado,
después que había descansado
bruscamente se levantó
y de tan recio tropezón
que vuelve a caer sentado.

Al verlo quedé admirado
mas dijo: ¡será demente!
Lo vi secarse la frente,
hasta el sombrero tirar,
sus dientes a rechinar
comenzaron al instante,
aquel desgraciado errante
para mí encontró reposo
al quedarse dormitando
bajo el ombú coposo.

El sueño fue tan extenso,
la noche se aproximaba,
una niña apareció
llorosa y descabellada,
era un ángel por su forma
descalza y muy fatigada.
¡Levántate!, le gritaba,
soy tuya y serás dichoso,
y el joven siempre dormía
bajo del ombú coposo.

La joven vestía de seda,
de color de carmesí,
a gritos decía: ¡Ay de mí!
que nací tan desgraciada,
¡por una mujer malvada
toda mi suerte acabó!
A su amado levantó,
limpió sus ojos llorosos,
el joven seguía durmiendo
bajo del ombú coposo.

Con ademán lastimero
en un tronco se sentó,
empezó a rogar a Dios
por el fin de su querido,
creyó que no estaba vivo
mas la pobre equivocó,
en la frente lo besó
diciéndole:"ángel hermoso,
vienes a buscar la tumba
bajo del ombú coposo.

Con los vestidos rasgados
y de rodillas hincadas
llorando a Dios suplicaba
que le cambiase la suerte
¡Oh, Dios! Mándame la muerte
como mi amado encontró,
¡qué desgraciada soy yo!
¡Matame! Dios poderoso,
contenta muero a su lado
bajo del ombú coposo.

Dándole un beso amoroso
en la frente con lealtad,
diciendo: - Si fría está
la frente de mi querido,
la pérfida lengua ha sido
la que mal nos malquistó,
mi amado la muerte halló
bajo de éste árbol hermoso.
¡Adiós mundo! También muero
bajo del ombú coposo.

Un puñalito incrustado
con esmeralda tenía,
en su mano relucía
inclinado el corazón,
al lado de él se sentó,
sus sollozos reprimía
y con la mayor sangre fría
lo clavó en su pecho hermoso,
cayó medio agonizante
bajo del ombú coposo.

Se enterró en el corazón
con tanto brío el puñal,
que fue la sangre a saltar
a la cara de su amante.
Volvió en sí él al instante,
mas un triste cuadro vio,
medio ciego se levantó
aquél joven tembloroso,
sin saber cómo se hallaba
bajo del ombú coposo.

Entre cortados sollozos
la joven se despedía,
tiernas palabras decía.
Cuando a su amante escuchó, ´
él triste enloquecido
con la sangre congelada,
mira, conoce a su amada
y exclama: "¡Dios poderoso!
cae perdido y sin sentido,
bajo del ombú coposo.

Se levantó atemorizado
después de pasado el mal,
corre, le arranca el puñal,
la joven había expirado.
Loco, ciego y atolondrado
alto el puñal elevó,
en su pecho lo clavó
con un desprecio grandioso,
así fue el fin de los dos
bajo del ombú coposo.


Autor: Higinio Cazón.

_________________________________________

Versión de Manuel Cientofante

EL OMBÚ COPOSO 


Allá en la agreste lomada
donde el trébol verde crece,
un coposo OMBÚ aparece
ante la fuerte mirada
del criollo de tez bronceada
y de negra cabellera. . .
que al cruzar por la ladera,
en su ágil potro arrogante,
le dijo: siempre ¡ADELANTE!
a la tradición campera.

Ese OMBÚ tiene su gloria, 
ese OMBÚ tiene su drama, 
ese OMBÚ tiene su fama, 
ese OMBÚ tiene su historia, 
que yo voy con mi memoria 
lectores, a recordar, 
si es que me vais a escuchar, 
ya que el momento ha llegado 
que pinte lo que ha pasado 
bajo de ese OMBÚ popular.

OMBÚ solemne, aislado,
que al presenciar miles dramas, 
desprendía de sus ramas 
las hojas y horrorizado, 
tuvo que quedar callado 
porque así era su misión, 
hoy la misma tradición 
del buen gaucho americano, 
lo recuerda como hermano 
que le prestó protección.

Cuántas veces refugió 
en su tronco carcomido 
al gaucho, que perseguido 
por la justicia se vio; 
cuando cantar escuchó 
del paisano acongojado,
¡cuánto ser desventurado 
bajo su copa murió! 
Por lo tanto quiero yo 
decir lo que he presenciado.

Un hombre y una mujer, 
vestidos decentemente, 
los vi palmearse la frente 
a eso del anochecer; 
cuando no podía ver 
por la oscuridad reinante, 
sentí en el postrer instante 
una gran detonación 
que puso en conmoción 
¡a mí espíritu gigante!

Sin dejar de meditar 
lo que podía suceder, 
acudí, mas la mujer 
acababa de expirar; 
pero pude aún encontrar 
aquel pobre hombre con vida, 
el que por una ancha herida 
roja sangre le brotaba, 
y aún en su diestra empuñaba 
el revólver del suicida.

Mas de pronto se levanta 
del suelo donde yacía, 
murmurando -¡oh!. . . María, 
con una expresión que espanta; 
levanta, -mi virgen santa, 
levanta, lucero hermoso, 
castiga Dios poderoso, 
al que dio muerte a María... 
pero ella siempre dormía 
¡bajo del OMBÚ coposo!

Aquel hombre trastornado 
al ver que nadie responde, 
se aproxima al sitio donde 
está el cadáver helado, 
de su María que ha caído 
por su pasión mundanal;
comprendiendo así tal,
aquel hombre en el momento. 
Lleno de remordimiento, 
sacó del cinto un puñal.

Puñal con el cual se dio 
un sinfín de puñaladas... 
que quedaron bien marcadas 
muy cerca del corazón; 
aquí el drama de pasión 
tocó su punto final, 
¡bajo el OMBÚ colosal 
que se levantó altanero, 
sin temerle al pampero 
ni a su tremendo huracán!

Manuel Cientofante


ESCOMBROS DE LA DEMOCRACIA



ESCOMBROS DE LA DEMOCRACIA


En los escombros de esta democracia
hay vestigios de pólvora y codicia,
hay lesa humanidad y cruel malicia,
hay bombas, explosión, tiro de gracia.

Hay sicarios que impunes, con audacia,
destartalan el rol de la justicia,
¿será que en la República ficticia
habrá caído la verdad en desgracia?

¡Qué tristeza arrastrar tantos escombros
que nos lanzan al fondo del abismo!
¡Qué triste es ser testigo del cinismo

de quien todo el poder codicia al hombro!
No me alarma ya nada, ni me asombro
si regresara el autoritarismo.


© Rubén Sada. 28/01/2015
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